Alimentos prohibidos para gatos Tabla de contenidos Hay un alimento que está en la mayoría de las cocinas españolas, que usamos casi a diario y que puede provocarle a tu gato una anemia tan grave que ponga su vida en peligro. Lo más alucinante es que no hablo de un bote raro ni de un ingrediente exótico. Hablo de algo que seguramente tienes ahora mismo en la despensa. Pero antes de revelarte cuál es, vamos a hacer un recorrido completo por todos los alimentos que tu gato no debería probar ni en broma. Porque una cosa es que tu minino te mire con esos ojos de “¿no me das un poquito?” y otra muy distinta es saber que ese “poquito” puede mandarlo al veterinario de urgencia. Los gatos no son perros pequeños. Su cuerpo procesa la comida de forma totalmente distinta a la nuestra y a la de los canes. Lo que para ti es un aperitivo inofensivo, para él puede ser un veneno con efectos devastadores. Vamos a verlos. ¿Qué no pueden comer los gatos?. La lista completa de alimentos tóxicos Cuando hablamos de alimentos prohibidos para gatos, no nos referimos a que “no son saludables” o “engordan“. Hablamos de comida que puede intoxicarlos, dañar sus órganos o, en el peor de los casos, acabar con su vida. Lo curioso es que muchos de estos alimentos los tenemos tan interiorizados como “comida normal” que ni se nos pasa por la cabeza que puedan ser peligrosos. Hasta que pasa lo que pasa. Vamos por partes, que la lista es larga y merece la pena entender cada caso. Chocolate: el dulce más peligroso El chocolate contiene teobromina y cafeína, dos sustancias que los gatos no pueden metabolizar. Su hígado va lento procesándolas, así que se acumulan en su organismo hasta alcanzar niveles tóxicos. Un par de onzas de chocolate negro pueden provocarle vómitos, diarrea, temblores, taquicardias y, en dosis altas, convulsiones o incluso un paro cardíaco. El chocolate con leche es algo menos concentrado, pero igual de peligroso si come suficiente cantidad. Lo peor es que el chocolate huele bien y sabe dulce, así que si lo dejamos por ahí, un gato curioso puede hincarle el diente. Mi consejo: nunca dejes bombones o tabletas al alcance. Ni en la mesita de noche, ni en la encimera, ni en bolsos abiertos. Cebolla, ajo y sus familiares peligrosos ¿Recuerdas el alimento misterioso del principio?. Pues ya lo tienes: es la cebolla. Y también el ajo, el puerro, el cebollino y todas sus variantes. Estos alimentos contienen tiosulfato, una sustancia que destruye los glóbulos rojos de los gatos y les provoca anemia hemolítica. No hace falta que se zampe una cebolla entera. Puede ser en pequeñas cantidades pero de forma continuada (por ejemplo, si le das caldo de puchero a diario) o un único atracón si encuentra una cebolla cruda y juega con ella hasta romperla y comerla. Los síntomas no son inmediatos: pueden tardar varios días en aparecer. El gato se vuelve apático, respira rápido, tiene las encías pálidas y la orina oscura. Si llegas a ese punto, corre al veterinario. Y ojo, porque el ajo en polvo, la cebolla deshidratada (la de los sobrecitos de sopa) y cualquier derivado también cuentan. Muchos potitos, caldos y comidas preparadas llevan estos ingredientes, así que nada de darle restos de tu plato sin revisar antes qué lleva. Uvas y pasas: pequeñas, letales Con las uvas pasa algo curioso: no se sabe exactamente qué sustancia es la que daña a perros y gatos, pero está clarísimo que lo hace. Una pequeña cantidad puede provocar una insuficiencia renal aguda. Hay gatos que han muerto por comer solo dos o tres uvas. Las pasas son incluso más peligrosas porque están más concentradas. Los síntomas empiezan con vómitos e hiperactividad, y en 24 horas el riñón puede empezar a fallar. No las tengas en fruteros bajos, no dejes racimos al alcance y, por supuesto, nada de compartir tus uvas con él. Aguacate: grasa y persina, mala combinación El aguacate tiene dos problemas. El primero es la persina, una sustancia fungicida natural que para los gatos es tóxica y puede causarles daños intestinales. El segundo es su altísimo contenido en grasa, que puede desencadenar una pancreatitis. La parte más peligrosa es la piel y el hueso, pero la carne también tiene persina en menor cantidad. Recomendación: no le des aguacate, punto. Hay otras frutas y verduras mucho más seguras si quieres variarle la dieta. Leche y lácteos: el mito por excelencia Vale, este es un clásico. ¿Cuántas veces has visto en dibujos animados al gato bebiendo leche?. Pues es una mentira como un templo. La mayoría de los gatos adultos son intolerantes a la lactosa. Cuando son pequeños producen lactasa, la enzima que digiere el azúcar de la leche materna. Al crecer, dejan de fabricarla. Si les das leche de vaca, esa lactosa sin digerir fermenta en su intestino y les provoca diarreas, gases y dolor abdominal. Hay leches especiales para gatos sin lactosa, pero tampoco son necesarias. Con agua fresca y limpia tienen de sobra. Si quieres mimarlo, mejor con comida húmeda de calidad o algún premio específico. Alcohol: ni una gota El alcohol es veneno puro para los gatos. Su hígado es diminuto comparado con el nuestro y no puede metabolizarlo. Una cucharada de licor puede mandarlo al otro barrio. Cuidado con dejar vasos a medio terminar, con masas de pan que fermentan (producen alcohol) y con postres que llevan licor. No es raro que un gato curioso se acerque a un vaso y beba sin saber lo que hace. El alcohol es veneno puro para los gatos. Su hígado es diminuto comparado con el nuestro y no puede metabolizarlo. Una cucharada de licor puede mandarlo al otro barrio. Cuidado con dejar vasos a medio terminar, con masas de pan que fermentan (producen alcohol) y con postres que llevan licor. No es raro que un gato curioso se acerque a un vaso y beba sin saber lo que hace.