¿ Qué comen los gatos?

¿QUÉ COMEN LOS GATOS?

¿Qué comen los gatos?

Tabla de contenidos

Te voy a contar algo que casi ningún dueño primerizo sabe, y que puede marcar la diferencia entre un gato sano y uno con problemas de salud: la forma en que comes tú no tiene nada que ver con la forma en que debe comer tu gato. De hecho, si aplicaras la lógica de tu propia alimentación a la de tu minino, estarías metiéndote en un buen lío.

Cuando adoptas a un gato, lo primero que piensas es: “¿le compro latitas, pienso, o un poco de todo?”. Y acto seguido, tu cuñado te dice que lo suyo es darle pollo hervido, tu vecina jura que solo come pienso súper premium, y en internet lees que si no le das comida húmeda se va a deshidratar. Un caos.

Vamos a poner orden. Y al final del artículo, ese error del que te hablaba al principio lo vas a entender perfectamente… y no lo vas a cometer.

¿Qué comen los gatos? (pista: no son perros pequeños)

Lo primero es lo primero: los gatos son carnívoros obligados. Esto no es un capricho ni una moda, es biología pura. Significa que su cuerpo está diseñado para obtener todo lo que necesita exclusivamente de la carne.

A diferencia de los perros (que son omnívoros y pueden sobrevivir con una dieta más variada), tu gato necesita nutrientes que solo encuentra en tejidos animales. Por ejemplo:

  • Taurina: un aminoácido esencial para su corazón y su vista. Si no la recibe, puede quedarse ciego o desarrollar problemas cardíacos graves.
  • Ácido araquidónico: un tipo de grasa necesaria para su piel y su pelaje.
  • Vitamina A activa: los gatos no pueden transformar la vitamina A de las plantas como hacemos nosotros; la necesitan ya “preparada” desde la carne.

Esto significa que, por mucho que te mire con esa carita mientras tú comes ensalada, tu gato no puede ser vegetariano ni vegano. Jamás.

Nutrición para gatos: los pilares de una dieta equilibrada

Hablar de dieta equilibrada para gato suena a libro de texto, pero en realidad es más sencillo de lo que parece. Una alimentación completa para un gato sano debe contener:

  • Proteínas de calidad: son la base de todo. Deben proceder de carne o pescado y aparecer como primer ingrediente en la lista.
  • Grasas saludables: proporcionan energía y ayudan a absorber vitaminas. El omega-3 y omega-6 son tus aliados para un pelaje brillante.
  • Vitaminas y minerales: en las cantidades justas. Ni más, ni menos.
  • Agua: sí, el agua también es un nutriente. Y vital.

Los carbohidratos, en cambio, no son necesarios. Un gato puede vivir perfectamente sin ellos. De hecho, muchos problemas de salud (como la obesidad o la diabetes) vienen precisamente de dietas con demasiados cereales y poco porcentaje de carne, así que nada de cereales en sus pienso.

Comida húmeda para gatos vs. comida seca para gatos: ¿cuál elijo?

Aquí está el gran dilema. Y la respuesta corta es: las dos tienen su lugar. Lo ideal suele ser combinarlas. Vamos a ver por qué.

Ventajas de la comida húmeda

  • Hidratación: los gatos beben poco por naturaleza (vienen del desierto, su cuerpo está hecho para ahorrar agua). La comida húmeda les aporta un extra de agua que ayuda a prevenir problemas renales y urinarios.
  • Saciedad: al tener más agua, llena más con menos calorías.
  • Palatabilidad: suele oler y saber más fuerte, ideal para gatos quisquillosos.

Ventajas de la comida seca

  • Comodidad: puedes dejarla más tiempo sin que se estropee.

Entonces, ¿qué hago?

Lo más recomendable por los veterinarios suele ser la alimentación mixta: ofrecer comida seca a libre disposición (o en tomas) y complementar con una o dos tomas de comida húmeda al día. Así aprovechas lo bueno de cada una.

Eso sí, si eliges solo un tipo, que sea completo y equilibrado. Lee la etiqueta: tiene que poner “alimento completo” (no “complementario”). Los complementos son como las chucherías, no valen como dieta única.

Guía de Selección de Alimentos para Felinos

Es fundamental revisar siempre el orden de los ingredientes en la etiqueta. Para asegurar una nutrición óptima, prioriza lo siguiente:

  • Proteína de calidad: El primer ingrediente debe ser carne fresca y representar un porcentaje decente del total.

  • Libre de rellenos y grasas perjudiciales: El producto no debe incluir cereales, ni aceites de palma o girasol.

  • Sin azúcares añadidos: Es vital evitar cualquier tipo de azúcar en la composición.

En el caso de la comida húmeda económica: Si optas por una opción más barata que contenga “carnes y subproductos animales”, asegúrate de que, como mínimo, no incluya ni cereales ni azúcar.

Nota importante: La presencia de estos ingredientes (cereales, aceites vegetales y azúcares) produce serios efectos en la salud de los felinos.

Cuánto debe comer un gato según su peso y edad

Esta es de las preguntas del millón. Y la respuesta siempre es “depende”, pero vamos a dar números orientativos.

La cantidad diaria recomendada suele venir en el envase del alimento. Como regla general:

  • Un gato adulto de 3-4 kg necesita entre 200 y 250 calorías al día.
  • Eso equivale más o menos a:
    • 40-60 gramos de comida seca, o
    • 200-300 gramos de comida húmeda, o
    • una combinación de ambas.

Pero ojo: estas cifras son orientativas. Cada gato es un mundo. Un gato muy activo (que sale al exterior, juega, trepa) necesitará más que un gato casero que se pasa el día durmiendo al sol.

La mejor forma de saber si aciertas es mirar a tu gato, no el plato. Debes poder notarle las costillas al pasar la mano, pero no verlas. Y visto desde arriba, tiene que marcarse una cintura. Si ves que engorda o adelgaza, ajusta la ración.

Necesidades nutricionales de los gatos por edad: no es lo mismo un terremoto que un yogui

Igual que tú no comes igual con 20 que con 60 años, tu gato tampoco.

  • Gatitos (hasta 12 meses): están en crecimiento continuo. Necesitan comida específica para gatitos, más rica en proteínas, grasas, calcio y fósforo. Además, deben comer con frecuencia: 3-4 veces al día.
  • Adultos (de 1 a 7-8 años): etapa de mantenimiento. Una dieta equilibrada y estable, con dos tomas al día, suele ser suficiente.
  • Senior (a partir de 7-10 años): el metabolismo se ralentiza y pueden aparecer problemas de riñón, artrosis o dientes sensibles. Aquí suele recomendarse comida para seniors, con menos fósforo (para cuidar el riñón), más antioxidantes y, a menudo, más húmeda para facilitar la ingesta.

Si tu gato tiene alguna enfermedad (renal, diabetes, alergias), las necesidades cambian por completo y debes seguir otras pautas, que veremos en otros artículos.

Hidratación en gatos: el gran olvidado

Los gatos son malos bebedores. En la naturaleza, obtenían la mayor parte del agua de sus presas (que son un 70% agua). En casa, con pienso seco, esa fuente desaparece.

Por eso la hidratación en gatos es un tema serio. Un gato mal hidratado tiene más riesgo de sufrir problemas urinarios (cristales, infecciones, obstrucciones) y enfermedad renal crónica.

Consejos para que beba más:

Lo mejor sería ofrecerles una dieta exclusivamente húmeda, siempre que el propietario pueda permitírselo y que el gato la acepte bien. Es una de las formas más adecuadas de ayudar a mantener los riñones en buen estado, ya que aporta hidratación y reduce la necesidad de que el gato tenga que beber tanta agua. Además, no perjudica la dentadura, como a veces señalan algunos veterinarios.

  • Ponle varios cuencos de agua por la casa, alejados de la comida (en la naturaleza no beben donde comen, el agua podría estar contaminada por la presa).
  • Prueba con una fuente de agua corriente: a muchos gatos les hipnotiza el agua en movimiento y beben más.
  • Ofrece comida húmeda a diario. Es la forma más eficaz de aumentar su ingesta de agua.
  • Cambia el agua a diario y lava el cuenco con frecuencia (los gatos huelen el agua estancada y la rechazan).

Y ya que hablamos de líquidos, un mito clásico: la leche. Los gatos adultos son intolerantes a la lactosa. Darles leche de vaca les provoca diarrea y malestar. La leche especial para gatos no tiene lactosa, pero sigue siendo calórica y no necesaria. Con agua tienen de sobra.

Alimentos prohibidos: lo que nunca debes darle

Por mucho que te mire con ojitos de pena, hay cosas que no puede comer. Algunas son obvias, otras no tanto:

  • Cebolla y ajo (en cualquier forma): destruyen sus glóbulos rojos.
  • Chocolate: tóxico para ellos igual que para los perros.
  • Uvas y pasas: pueden causar insuficiencia renal.
  • Huesos cocinados: se astillan y pueden perforar el intestino.
  • Comida de perro: no tiene los nutrientes que él necesita (sobre todo, carece de taurina).
  • Pescado crudo de forma habitual: puede contener tiaminasa, una enzima que destruye la vitamina B1. De vez en cuando no pasa nada, pero no como base de su dieta.
  • Masas de pan con levadura: fermentan en su estómago y pueden hincharlo peligrosamente.

Si quieres darle premios, que sean específicos para gatos, o pequeños trocitos de pollo cocido sin sal, pescado cocido o alguna chuchería húmeda de las que venden en sobre.

Cómo cambiar la comida de tu gato sin que te odie (ni le siente mal)

Los gatos son criaturas de costumbres. Cambiarles el pienso de golpe es garantía de que te lo miren con desprecio y, encima, tengan diarrea.

La clave es la transición gradual:

  • Días 1-2: 75% comida antigua + 25% comida nueva.
  • Días 3-4: 50% y 50%.
  • Días 5-6: 25% antigua + 75% nueva.
  • Día 7: 100% nueva.

Si ves que tu gato es especialmente sensible, estira el proceso a 10 días. Y paciencia, que algunos son más reacios que otros.

Cerramos el círculo: el error que prometí contarte

¿Recuerdas el principio?. Te hablaba de un error típico de principiante. Pues aquí está: creer que tu gato come por hambre igual que tú.

Los gatos no comen por aburrimiento o por gula (bueno, algunos sí, pero no es lo normal). En la naturaleza, comen cuando cazan, y a veces pasan horas entre caza y caza. Su cuerpo está preparado para ayunos cortos.

El error es dejar el comedero lleno todo el día sin control, y además darles caprichos constantes porque “pobrecito, míralo cómo pide”. El resultado: un gato con sobrepeso, que se aburre, que puede acabar con diabetes o problemas articulares.

La solución es medir la ración diaria por la mañana y servirla en varias tomas, o en comederos interactivos que le obliguen a “trabajarse” la comida. Así respetas su naturaleza, le das entretenimiento y evitas el sobrepeso.

Tu gato no necesita un buffet libre. Necesita la cantidad justa, de calidad, y mucho cariño (que no se da en el plato).

Ahora ya sabes todo lo esencial sobre la alimentación felina. Aplica estos consejos y tendrás un compañero sano, con energía y un pelaje de escándalo.

Suscríbete ahora y recibe actualizaciones gratuitas de por vida sobre todo el mundo gatuno.

¡Únete a nuestra newsletter gatuna y mantén tu corazón lleno de ronroneos!

¡Has sido suscrito exitosamente! ¡Ops! Algo salió mal. Por favor, vuelva a intentarlo.

Contacta con nosotros miau!

Exit mobile version