Mi gato vomita mucho, ¿cuándo es normal y cuándo debo preocuparme?

Mi gato vomita mucho: ¿cuándo es normal y cuándo debo preocuparme?

Mi gato vomita mucho

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Hay una señal en el vómito de tu gato que el 90% de los dueños ignora y que puede marcar la diferencia entre una indigestión pasajera y un problema grave que requiere cirugía. No, no es la sangre (esa ya sabemos que asusta). Es algo mucho más sutil, que tiene que ver con la forma de lo que ha expulsado.

Cuando tu gato hace ese ruido inconfundible de “guh-guh-guh” y termina dejando un regalito en el suelo, es fácil pensar “otra vez con las bolas de pelo” y pasar la fregona sin mirar. Pero los gatos son maestros en ocultar el dolor. De hecho, esconden cualquier signo de debilidad por instinto de supervivencia. Así que el vómito es muchas veces la única pista que te dan de que algo no va bien.

Vamos a convertirte en un experto en descifrar esos mensajes. Porque no, no todos los vómitos son iguales, y saber distinguirlos puede salvarle la vida a tu minino.

Lo primero: ¿tu gato vomita o regurgita?

Parece lo mismo, pero no lo es. Y esta es precisamente esa señal misteriosa de la que hablaba.

Fíjate bien en lo que ha dejado en el suelo. Si lo que ha expulsado tiene forma de salchicha o tubo, como si fuera el molde del esófago, y la comida está prácticamente igual que cuando entró (puedes distinguir las croquetas enteras), eso no es un vómito: es una regurgitación.

La diferencia es clave y te ahorrará una visita al veterinario equivocada:

  • Vómito: es un proceso activo. Tu gato hace fuerza, contrae el abdomen, arquea el lomo y se le ve con náuseas (saliva mucho, se lame el hocico, traga saliva). La comida suele estar parcialmente digerida y mezclada con bilis (ese líquido amarillo o verdoso).
  • Regurgitación: es un proceso pasivo. La comida sale sin esfuerzo, casi como si se le escapara, minutos después de comer. No hay arcadas ni contracciones. El contenido tiene forma de tubo (porque viene del esófago) y está sin digerir, cubierto de saliva.

¿Por qué es tan importante saberlo?. Porque si llegas al veterinario diciendo “mi gato vomita” y en realidad regurgita, el veterinario mirará el estómago y el intestino, cuando el problema real está en el esófago. Las causas de la regurgitación suelen ser obstrucciones, inflamación del esófago o una enfermedad llamada megaesófago. Así que ya sabes: primero observa la forma.

Nota: Si tu gato sufre de megaesófago, en muchos casos ayudar puede ser tan sencillo como darle la comida en un bowl colocado a cierta altura del suelo. También existen bowls especiales, más altos y con inclinación, que facilitan la alimentación y pueden ayudar a mejorar este problema.

 
 
 

Por qué mi gato vomita: causas habituales (y no tan graves

Antes de asustarte, ten en cuenta que los vómitos en gatos son relativamente comunes y no siempre esconden una emergencia. De hecho, hay situaciones perfectamente normales que provocan vómitos ocasionales.

Bolas de pelo: el clásico de toda la vida

Los gatos se pasan entre el 30% y el 50% de su vida acicalándose. Esa lengua con púas hacia atrás actúa como un cepillo que atrapa el pelo muerto y, inevitablemente, acaba en su estómago.

Normalmente ese pelo viaja por el intestino y sale con las heces sin que te des cuenta. Pero a veces se acumula y forma las temidas bolas de pelo en gatos.

Cuando tu gato va a expulsar una bola de pelo, verás un líquido espumoso (amarillo, blanco o transparente) acompañado de un grumo de pelo compactado con forma alargada. El gato suele hacer arcadas durante un rato hasta que consigue sacarlo.

Si ocurre de forma puntual (una o dos veces al mes), especialmente en épocas de muda (primavera y otoño), no suele ser preocupante. Los gatos de pelo largo son más propensos. Si es muy frecuente, puede haber un problema de motilidad intestinal y conviene comentarlo con el veterinario.

Nota: Procura ofrecer alimentos que contengan calabaza o psyllium, y complementar con hierba gatera o malta, ya que pueden ayudar a mejorar este problema.

Comer demasiado rápido

¿Tu gato devora la comida como si no hubiera un mañana?.Pues ese es otro motivo frecuente.

Cuando engullen, tragan mucho aire junto con las croquetas. Ese aire ocupa espacio en el estómago y, minutos después, el cuerpo decide expulsar todo junto. El resultado: regurgitan la comida casi intacta en el suelo, a menudo en esa forma de salchicha que ya conocemos.

Esto pasa mucho en casas con varios gatos, donde compiten por la comida. También en gatos que han pasado hambre en el pasado (adoptados de la calle, por ejemplo).

La solución es sencilla: dale pequeñas cantidades más veces al día, o extiende las croquetas en una bandeja plana para que coma más despacio. También funcionan los comederos tipo laberinto o interactivos, que le obligan a “trabajarse” la comida.

Cambios bruscos de alimentación

Si acabas de cambiarle el pienso y tu gato ha empezado a vomitar, puede que la transición haya sido demasiado rápida. El estómago de los gatos es sensible a los cambios. Su flora intestinal necesita tiempo para adaptarse a un nuevo alimento.

Lo correcto es mezclar el alimento nuevo con el antiguo de forma gradual durante 7-10 días. Empieza con un 25% de comida nueva y 75% de la antigua, y ve aumentando la proporción poco a poco.

Comer césped o plantas

Es relativamente normal que los gatos coman hierba. Nadie sabe a ciencia cierta por qué, pero hay varias teorías: puede ser para purgarse, para ayudar a expulsar bolas de pelo, o simplemente porque les gusta la textura.

Si el vómito contiene restos de plantas y tu gato se comporta con normalidad después, no suele ser grave.

Ojo, eso sí, con las plantas tóxicas. Los lirios, la poinsetia (flor de pascua), la hiedra, los anturios y muchas otras plantas de interior pueden ser venenosas. Si sospechas que ha mordisqueado alguna y además tiene otros síntomas (babear, letargo, diarrea), no esperes: corre al veterinario.

Tipos de vómito en gatos según su color (y qué significa cada uno)

Observar el color y la textura del vómito es como leer un libro sobre lo que le pasa a tu gato por dentro. Da asco, sí, pero es información de oro. Aquí tienes una guía rápida:

Vómito amarillo en gatos (bilis)

El vómito amarillo en gatos es bilis, un fluido que produce el hígado y se almacena en la vesícula para digerir las grasas. Si tu gato vomita este líquido amarillo y espumoso, suele significar que tenía el estómago vacío.

Puede ocurrir si ha pasado mucho tiempo sin comer (por ejemplo, por la mañana temprano antes del desayuno) o si tiene el estómago revuelto y ya ha vaciado todo el contenido sólido.

Si es algo puntual, no te preocupes. Pero si tu gato vomita bilis con frecuencia (varias veces por semana), puede deberse a algo que llaman “síndrome del vómito bilioso” (un trastorno de la motilidad digestiva) o a problemas hepáticos. Ahí ya toca consultar.

Vómito con espuma blanca en gatos

El vómito con espuma blanca en gatos suele indicar lo mismo que el amarillo: estómago vacío e irritado. También puede aparecer antes o después de expulsar una bola de pelo, como parte del proceso.

Si es solo espuma blanca de forma ocasional, no saltes todavía. Pero si es recurrente, hay que mirar más allá. Algunas fuentes mencionan que el vómito blanco y espumoso puede ser síntoma de pancreatitis o problemas renales, así que si se repite, toca visita al veterinario para asegurarse.

Vómito transparente en gatos

El vómito transparente en gatos suele ser agua o saliva. Puede deberse a que ha bebido mucha agua muy rápido y la ha devuelto, o a un exceso de salivación por náuseas (a veces inducidas por medicamentos o incluso por olores que detestan).

Si además tiene hierba o pelo, ya sabes que va por buen camino.

Vómito marrón en gatos

Aquí hay que tener cuidado. Un vómito marrón puede ser simplemente que ha comido algo de ese color (pienso marrón, tierra del tiesto, alguna golosina). Pero si tiene aspecto de posos de café, como granos oscuros, eso es sangre digerida.

Ese tipo de sangre indica que el sangrado está en el estómago o en la parte superior del intestino, y ha tenido tiempo de digerirse. Esto es grave y requiere atención veterinaria inmediata. No esperes a ver si se le pasa.

Vómito con sangre en gatos

El vómito con sangre en gatos (hematemesis) es siempre una señal de alarma, lo mires por donde lo mires.

Si la sangre es roja y en vetas, probablemente viene de la boca, el esófago o el estómago, y puede deberse a un objeto afilado (un hueso astillado, un juguete roto, un hilo) o a una inflamación severa.

Las causas de sangre en el vómito pueden ser muchas y graves: úlceras gastrointestinales, intoxicación por veneno (si ha cazado una rata envenenada), problemas de coagulación, cuerpos extraños, enfermedad inflamatoria intestinal, parásitos internos o incluso tumores.

Si ves sangre, no te pongas a investigar en Google. Coge al gato, la cartera y al veterinario más cercano.

Vómito con gusanos en gatos

Vale, esto puede sonar asqueroso, pero pasa y es importante reconocerlo. Si en el vómito ves algo que parece espaguetis o fideos, son nematodos (gusanos redondos) adultos.

Significa que tu gato tiene una carga de parásitos interna muy alta y necesita ser desparasitado cuanto antes. Esto es más común en gatos que han sido callejeros, que cazan o que conviven con otros animales sin control veterinario.

Además de desparasitarlo, tendrás que limpiar bien la zona porque esos huevos pueden infectar a otros animales (o incluso a personas, en algunos tipos de parásitos). El veterinario te indicará el desparasitante adecuado y la pauta a seguir.

Cuándo preocuparse por el vómito de mi gato (señales de alarma)

Vale, ya sabemos que un vómito aislado puede no ser grave. Pero hay situaciones en las que no puedes tomártelo a la ligera. Debes acudir al veterinario sí o sí si:

  • El vómito contiene sangre (roja o en posos de café).
  • Tu gato vomita de forma repetida (más de 2-3 veces en 24 horas).
  • Los vómitos se alargan más de 24 horas sin mejorar.
  • Tu gato está decaído, letárgico, sin ganas de moverse o escondido.
  • No quiere comer o ha perdido el apetito por completo (más de 24 horas sin comer en un gato es peligroso, pueden desarrollar lipidosis hepática).
  • Tiene fiebre o, por el contrario, está frío y con las encías pálidas o amarillentas.
  • Ves que su abdomen está hinchado o le duele al tacto (se queja o se encoge).
  • Intenta vomitar, pero no expulsa nada (arcadas secas). Puede ser señal de una obstrucción intestinal, una urgencia vital.
  • Sospechas que ha ingerido un objeto extraño (cuerdas, hilos, lazos, juguetes pequeños) o una planta o alimento tóxico.
  • Además de vomitar, tiene diarrea con sangre o muy líquida.

En todos estos casos, no te la juegues. Los gatos se deshidratan muy rápido y su cuerpo es pequeño: lo que en un perro grande sería una molestia, en un gato puede ser fatal en pocas horas.

Qué hacer en casa (y qué no hacer) cuando tu gato vomita

Si ha sido un vómito puntual, tu gato está bien, come con normalidad y no tiene otros síntomas, puedes tomar algunas medidas en casa:

  1. Retírale la comida durante unas horas(8-12 horas en un gato adulto sano) para que su estómago descanse. Los gatitos pequeños no deben estar tantas horas sin comer, consulta con el vet.
  2. Asegúrate de que tenga agua fresca y limpia disponibleen todo momento. La deshidratación es el mayor peligro cuando un gato vomita. No le retires el agua a menos que el veterinario te lo indique expresamente.
  3. Observa como un detective. Fíjate en cómo evoluciona, si vuelve a vomitar, si hace caca con normalidad, si recupera el apetito, si bebe agua. Toda esa información es oro si luego tienes que llamar al veterinario.
  4. Cuando reintroduzcas la comida, ofrécele una pequeña cantidad de algo suave y fácil de digerir. Puede ser su pienso habitual (pero poca cantidad), o pollo cocido sin sal, sin piel y sin hueso (hervido, no frito). Si lo tolera bien, al cabo de unas horas puedes darle otra pequeña porción. Ve aumentando la cantidad poco a poco a lo largo de 24-48 horas.

Lo que NO debes hacer:

  • No le des medicamentos para humanos. Ni para el vómito, ni aspirinas, ni ibuprofeno, ni nada. Muchos son tóxicos para gatos y pueden matarlos. El paracetamol, por ejemplo, es letal para un gato.
  • No le des leche. Los gatos adultos son intolerantes a la lactosa. La leche solo empeorará el malestar estomacal y puede provocar diarrea.
  • No le des “remedios caseros”como infusiones, aceites o vinagres. Pueden irritar aún más su estómago o ser tóxicos.
  • No esperes demasiadosi ves que no mejora o que aparecen signos de alarma. En caso de duda, llama al veterinario. Una consulta telefónica puede tranquilizarte o darte las indicaciones precisas.

Cómo llega el veterinario al diagnóstico (por si tienes que ir)

Si acabas en la consulta, el veterinario hará lo mismo que has hecho tú: observar y preguntar. Le interesará saber:

  • Desde cuándo vomita.
  • Cada cuánto tiempo.
  • Qué aspecto tiene el vómito (color, textura, presencia de sangre o pelo).
  • Si tiene relación con la comida (justo después de comer, horas después…).
  • Si tu gato tiene acceso al exterior, si caza, si hay plantas en casa.
  • Si ha cambiado la alimentación recientemente.
  • Si tiene otros síntomas (diarrea, pérdida de apetito, letargo).

Dependiendo de la gravedad y de si el vómito es agudo (de repente) o crónico (lleva tiempo), puede hacer:

  • Análisis de sangre, orina y heces.
  • Radiografías o ecografías para descartar obstrucciones o cuerpos extraños.
  • Endoscopia o biopsias en casos más complejos.

El tratamiento dependerá de la causa: desde simplemente pautar una dieta digestiva y un antiemético (medicamento para el vómito), hasta cirugía de urgencia si hay una obstrucción, pasando por fluidoterapia para rehidratarlo si está deshidratado.

El cierre del círculo

¿Recuerdas esa señal de la que hablaba al principio? La forma de salchicha. Ahora ya sabes que si el contenido que ha expulsado tu gato tiene esa pinta y ha salido sin esfuerzo, no es un vómito, es regurgitación, y el problema puede estar en el esófago, no en el estómago.

Es un detalle pequeño, pero que puede cambiar todo el enfoque del veterinario y ahorrarle pruebas innecesarias a tu gato. Y sobre todo, te da información valiosa para saber si realmente es para preocuparse o no.

Los vómitos en gatos son un síntoma, no una enfermedad en sí mismos. A veces es una bola de pelo, a veces es que comió demasiado rápido, a veces es un cambio de pienso, y a veces es la única pista que tienes de que algo interno no va bien.

Tú conoces mejor que nadie a tu gato. Sabes cómo come, cómo duerme, cómo juega. Si algo te parece extraño, si notas que “no es él”, si tu instinto te dice que algo pasa, confía en él y consulta con un profesional.

Porque al final, ellos no pueden hablar, pero nosotros podemos aprender a escuchar lo que nos dicen a través de estos mensajes. Y en el suelo de la cocina, a las tres de la mañana, cada detalle cuenta.

 

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